miércoles, 17 de febrero de 2021

Muere otro día – Die Another Day (Madonna – 2002)


Nadie que conozca las películas de James Bond se sorprenderá si considero a Muere otro día de 2002 como, si no la peor, una de las peores películas de la saga, al menos, de los últimos 30 años. Palacios de hielo, Bond haciendo surf, norcoreanos operándose para parecer occidentales y un sinfín de despropósitos más propios de Austin Powers que de James Bond. Fue el peor de los finales para Pierce Brosnan como el agente secreto menos secreto del mundo y, sin embargo, tiene para mí, si no la mejor, una de las mejores escenas de títulos iniciales de toda la saga.

Pongamos un poco de contexto, tras la icónica escena del cañón de la pistola que marca el inicio de cada película (salvo Dr. No), nos vamos a Corea del Norte donde James Bond tiene la "típica misión pre-créditos". En este caso, se infiltra como traficante de armas en la base de un general norcoreano corrupto que negocia con terroristas para desmontarles el tinglado. Tanto el principal terrorista como el general corrupto se salvan de las acciones de 007 pero en la refriega, el muy hijo de la Gran Bretaña se "carga" (sí, con las comillas) al hijo del general y tras una espectacular huida made in Bond hacia la frontera con Corea del Sur, James finalmente... ¡¡¡termina siendo capturado!!!

Culo torcido para todo el mundo porque por primera vez, Bond no solo no acaba con los malos (solo "mata" a un malo secundarios) sino que encima le toman prisionero. Y es justo ahí cuando empiezan a sonar las primeras notas del tema "Die Another Day" de Madonna, que tiene el mismo título que la película.

¿Y qué es lo que hace a estos títulos de crédito distintos? No es que no le falten las típicas "sombras" de mujeres contoneándose al son de la música ni las no menos habituales imágenes pseudo oníricas sino que durante todos los títulos de crédito se van sucediendo todas las torturas a las que fue sometido James Bond durante los 14 meses en los que estuvo prisionero para intentar sacarle información. Desde escorpiones a hierros incandescentes, pasando por agua congelada, electrocuciones, golpes... y la única cara visible a parte de la de Bond es la de la supuesta carcelera que intenta pasar por sádica y en algunos momentos hasta lo consigue.

Ah, ¿Qué no quieres arroz? ¡Pues toma dos tazas!


Madonna en el videoclip promocional de la película y de la banda sonora, reproduce en parte el mismo esquema que esa escena de créditos iniciales cambiando a Bond por ella misma como protagonista de las torturas y la entremezcla con otra escena de la película en la que ella hace un cameo como profesora de esgrima y que en el videoclip se supone es una ensoñación de ella para huir mentalmente mientras la torturan,  en la que se ve a dos tiradores de esgrima, uno blanco (el bien) y uno negro (el mal), que luego se revela que son ambos interpretados por ella. Y por si todo esto fuera poco, en la parte final del videoclip en la lucha entre ambas tiradoras, llegan a una sala repleta de "trofeos" que no son ni más ni menos que una sucesión de personajes y objetos icónicos de muchas de las películas de la saga entre las que destacan una reproducción "viviente" de Oddjob y su bombín asesino y mujer pintada de dorado de la película de Goldfinger, la dentadura metálica del personaje de "Tiburón", el gato del villano Blofeld, el bikini de Dr. No...

Finalmente la tiradora blanca gana a la negra, lo que supone "en la vida real" que Madonna Bond ha conseguido escapar de la silla eléctrica en la que la iban a ejecutar y se la ve finalmente huyendo mientras se cierra el icónico cañón de la pistola de las películas de la saga.

Una  buena manera de gastarse los 6,1 millones de dólares de entonces que costó el videoclip convirtiéndole, aún hoy, en el segundo videoclip más caro de la historia.

VALORACIÓN

Sorprendente y muy refrescante la escena de títulos de crédito iniciales y grandísimo videoclip promocional que hasta fue censurado en la MTV obligándoles a cambiar una escena, la de la herida sangrante en el estómago, para emitirlo. Los dos son muy disfrutables seas fan o no de las películas de James Bond o de Madonna.

Podría añadir un montón de cosas pero creo que a buen entendedor, pocas palabras bastan.

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