En 1989 la saga James Bond estaba prácticamente acabada. Las disputas entre productoras habían impedido completar el compromiso de rodaje de películas firmado por Timothy Dalton como el agente 007 abandonando el personaje en Licencia para matar ese mismo año. El productor Albert R. Broccoli estaba viejo y enfermo y algunos de los actores elegidos como de remplazo de los de la "vieja guardia" de la saga de las películas empezaban a presentar problemas, como la Moneypenny de Caroline Bliss que no terminó de funcionar, o el M de Robert Brown que volvía a ser demasiado mayor para seguir con el personaje. Y la taquilla de aquella película tampoco ayudó a continuar con la saga.
Por eso, el Goldeneye de 1995 supuso un lavado de cara de la saga como nunca antes se había visto, manteniendo apenas a Q (Desmond Llewelyn) como nexo con las películas anteriores y cambiando al resto del elenco, con Pierce Brosnan a la cabeza, e incluso el tono de la película. Y así pasó también con el tema principal, dejando atrás los arreglos electrónicos propios de los '80 para recordar más a las canciones de Shirley Bassey como el tema mítico de Goldfinger.
Los productores querían a los Rolling Stones pero éstos lo rechazaron así que se lo encargaron a U2, o más concretamente a Bono y The Edge, que en principio pensaron en el tema "Hold Me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me" que terminó finalmente en la película Batman Forever y que ya se ha analizado aquí. El caso es que después de pasar unas vacaciones en la finca Goldeneye de la familia de Ian Flemming (creador del personaje de 007), se pusieron a componer el tema "Goldeneye" pero con la intención de que fuera una mujer quién lo interpretase y se fueron otra vez de vacaciones, esta vez al sur de Francia, coincidiendo de vecinos con Tina Turner a quién le enseñaron la canción y ella la hizo suya.
En el videoclip, la suizoamericana Tina Turner, en medio de una pasarela con un ojo gigante al fondo interpreta el tema mientras se suceden escenas de la peli, de grandes felinos y de mujeres en situaciones variopintas, propias de los créditos iniciales de cualquier película de Bond, con la diferencia en que en esta ocasión están iluminadas y no son solo siluetas moviéndose.
VALORACIÓN
El videoclip es curioso precisamente por eso, por ponerle cara a las habituales siluetas de los títulos de crédito y además consigue que no parezcan (en casi ningún caso) ridículas. Además, prima la diversidad racial (con, por ejemplo, la modelo británico-sudanesa Alek Wek) lo que puede tener un puro interés comercial en la difusión del videoclip o una verdadera apuesta por la multiculturalidad tan reclamada en la industria cinematográfica americana hoy en día.
Tina Turner está soberbia y la canción está considerada como una de las mejores de la historia de la saga y el videoclip ayudó en buena parte a esto por lo que no se le pueden poner demasiados "peros" y sí muchos elogios.
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