jueves, 16 de marzo de 2017

Top Secret ! – Spend this night with me (baby Please) (Nick Rivers/Val Kilmer – 1984)


Aterriza como puedas (1980) dio el pistoletazo de salida al subgénero cinematográfico del humor absurdo y pocos tienen duda que junto con la presente Top Secret ! (1984) y la secuela de la primera son las mejores muestras de este tipo de cine paródico, que hoy en día sigue muy activo con las películas terminadas en “Movie” como Superhero Movie o Scary Movie y que estuvo muy vivo en los 90 con las sagas de Agárralo como puedas y Hot Shots!

Definido el contexto vamos a la película que es una parodia del cine de espías, de la resistencia francesa en la II Guerra Mundial y de las películas musicales interpretadas por Elvis Presley. Y todo ello se junta con mucho sentido en la escena. El protagonista, Nick Rivers (Val Kilmer) ha sido hecho prisionero por los nazis por haber ayudado a escapar a una sospechosa de ser colaboracionista de la Resistencia Francesa durante la ocupación. Pero antes de ser ejecutado, tiene que actuar una última vez cumpliendo con los compromisos contractuales que le habían llevado al país.

Nick al más puro estilo Elvis canta una canción de amor a un público mayoritariamente femenino y totalmente entregado y hace subir a una chica a la que le canta la canción y que termina destrozada por la emoción. La canción sigue y en la parte final, “desesperado de amor”, Nick intenta suicidarse en varias ocasiones ante la desesperación (valga la redundancia) de sus admiradoras hasta que la colaboracionista francesa aparece para rescatarle, no de sus amores, que también, sino del ejército nazi.

La canción, creada para la película es una parodia del tema "It's only make belive" (1958) de Conway Twitty (muy conocido por los fans de Padre de Familia (Family Guy) que aprovechan cualquier ocasión para colar algún fragmento des sus canciones).

VALORACIÓN

La escena es claramente necesaria porque supone el rescate del protagonista de manos de los nazis y más si tenemos en cuenta que el personaje es cantante. A partir de ahí todo son detalles y todos son buenos: los escasos chicos con cara de palo entre el público claramente “obligados” por sus novias a ir al concierto, el “desmayo” de la afortunada fan que a nadie le importa, los gestos “obscenos” de la espectadora, el eco cuando canta con la cabeza metida en el horno y hasta el “paquete” que se le marca en el último segundo fruto del arnés que llevaría Val Kilmer debajo del pantalón para que le pudieran subir colgado de la guitarra.

Escena buenísima de una película mítica, que sigue haciendo reír aunque se haya visto mil veces y que seguirá haciéndolo durante mucho mucho tiempo.

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