Es curioso cómo hoy en día los artistas del mundo de la música parecen incapaces de sacar un álbum sin que otro artista les haga algún tipo de colaboración en algún tema. Si se echa la vista atrás, en las décadas anteriores y salvo honrosas excepciones ningún grupo o cantante buscaba el apoyo en otros para sacar algún tema y ni mucho menos sacaba un álbum sin cantar una sola canción en solitario. Pero el mundo de la música ha cambiado, y hoy en día con la caída de las ventas de álbumes fruto del streaming, la piratería, las aplicaciones de música... se necesita ampliar el espectro de potenciales "oyentes" y buscar que los fans de la "estrella invitada" se hagan también fans tuyos. Y esto ni siquiera tiene que ver con la calidad del artista, sino con el cambio de paradigma de la industria musical.
En este caso, la artistaza India Martínez, sacó en 2014 el álbum Dual, con 15 canciones todas ellas en colaboración con otros tantos artistas, desde Enrique Iglesias hasta Estopa, pasando por Pitingo o Maldita Nerea, no precisamente sacados todos del mismo palo que digamos. El primer sencillo del que llegó a ser Disco de Platino fue "Olvidé respirar", una balada a dúo con David Bisbal con un videoclip que... mejor me lo dejo para la valoración.
En blanco y negro, los dos cantantes no llegan a tocarse durante "casi" todo el videoclip, claramente anticipando el devenir de sus alter ego, una pareja de jovenzuelos que se conocen chapoteando en el agua, que viven una bonita historia de amor porque se acarician en silencio con miradas profundas, pero que se masca la tragedia cuando él conduce una furgoneta con ella de copiloto con claras muestras de sentirse mal hasta que llegan al mar y él en brazos la deposita en el agua para despedirse para siempre de ella porque era ¡¡una sirena!! y mientras mira el horizonte Martínez y Bisbal se abrazan por fin bajo el agua. Amor trágico, amor imposible que solo se hace realidad en la fantasía y la ensoñación de los enamorados.
VALORACIÓN
Empecemos por el "viaje en furgoneta" que empieza al cuando todavía ni ha anochecido, que aparentemente continúa conduciendo toda la noche y que llega al mar al amanecer del día siguiente. ¿De cuántas horas podemos estar hablando? ¿Ocho, diez? Estando en España en ese tiempo te has recorrido el país casi de punta a punta. No, en serio, ¿no había una playa más cerca? ¡Aunque no fuese la suya! Para que chapotease un rato la sirena, se recuperase un poco y siguiera camino a su playa mágica especial que tenía que ser esa porque no podía ser otra. Que sí, que es una metáfora, que el atardecer y la noche representan el ocaso de su relación, el amanecer un renacimiento y...blá, blá, blá, blá, blá blá.
Segundo punto. Hombre que se enamora de una sirena. ¿Dónde he oído yo esto antes? La sirenita, Un dos tres... Splash con Tom Hanks y Daryl Hannah, la de Piratas del Caribe, en Mareas Misteriosas... y mejor no seguir rascando. Además, ¿sirenas? ¿por qué no tritones (sirenas macho, para los de la L.O.G.S.E - grande Goyo Jiménez). ¿No sería más original? La mujer tiene que salvar al hombre y sacrifica su amor para que él pueda chapotear con Sebastián y Flounder. Pues no.
El blanco y negro, ¿qué le aporta al videoclip? Absolutamente nada. Si me apuras, como es una historia rancia, de esta manera el vídeo parece antiguo y lo "justifica" en parte. Pero vamos, que no.
En definitiva, dos grandes artistas, balada olvidable que llegó al nº 2 en las listas pero que le duró una semana, y videoclip aburrido al que ni siquiera salva el fantasioso giro final.
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