En el mundo de los videoclips hay algunos que son muy buenos y otros que son auténticas basuras. El objeto de este blog es juzgarlos y clasificarlos, sin tener en cuenta ni la calidad del artista ni la de la canción sino sólo por aquello que han querido hacernos entrar por los ojos.
jueves, 26 de enero de 2017
Ma liberté de penser (2003) – Florent Pagny
Hete aquí que un buen día de 2003, el hoy coach de la edición gala de "La Voz", Florent Pagny andaba a malas con el fisco francés que le investigaba por evasión de impuestos pero convencido de su inocencia entabló una cruzada en defensa de su honor en contra de una sociedad francesa en general que ya le había condenado antes de demostrarse nada y contra la Administración Pública Francesa en particular por una investigación que había hecho pública y que el bueno de Florent creía injustificada.
En estas estaba cuando decidió sacar este tema, que a la postre sería el de mayor éxito de su carrera, defendiendo su “libertad de pensar” y señalando con el dedo índice al Fisco galo.Y lo demuestra con un videoclip en el que asiste desde lo alto de una retroexcavadora a cómo un “malévolo” inspector de Hacienda se relame viendo cómo unos trabajadores de mudanzas robotizados le van despojando de todos los enseres de su casa. El videoclip termina con la casa ya vacía y la retro dirigiéndose a derribarla
VALORACIÓN
Videoclip reivindicativo que terminó jugando en su contra porque terminó de dibujar al cantante como alguien que no pagaba sus impuestos. Cosa que no es cierta, porque la investigación se cerró sin cargos para Florent Pagny, quedando demostrado que había pagado lo que le correspondía y cuando le correspondía.
El videoclip empieza bien, con ese “duelo de miradas a lo Sergio Leone” entre Pagny y el inspector e incluso tiene su gracia al principio el movimiento Playmobilesco de los trabajadores pero luego se desaprovecha todo para mostrar cuatro malabarismos por ordenador sin venir a cuento con los muebles y poco más. El inspector (genial el actor que le pone cara) sólo mira. Pagny sólo mira y los de la mudanza sólo se mueven sincronizados igual una y otra vez.
Precisamente por empezar tan bien y terminar tan mal (¿qué sentido tiene derribar la casa? ¿no habría sido más lógico terminar con un cartel de “se vende” o “se subasta”?) no puedo menos que calificarle como muy muy decepcionante.
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