Quentin Tarantino, que es el guionista y fetichista de pies reconocido, se regaló una escena totalmente gratuita en lo que a continuidad narrativa se refiere pero que marcó para siempre a la protagonista femenina como un icono sexual a éste y al otro lado del charco.
Se abre el telón y aparece Salma Hayek en bikini, con capa y una corona de plumas y después de unos pases la capa cae y aparece una enorme serpiente enroscada a su cuerpo mientras baila de manera sensual. Al poco le quitan la serpiente para acercarse a la mesa de los protagonistas, hacer que Tarantino beba tequila de su pie primero y de su boca después, y terminar su exótico baile quitándose las plumas, moviendo cabellera y caderas y regocijándose con los aplausos de los espectadores.
VALORACIÓN
Escena de baile mítica donde las haya que eleva al rango de culto a una película que sin ella habría sido probablemente una más dentro de su género.
Tarantino (guionista) le roba el protagonismo de ésta escena a George Clooney, que es el verdadero protagonista de la peli, al que sólo permiten aplaudir y ver a Salma Hayek de espaldas. De hecho incluso Harvey Keitel, que hace de pastor y que es cautivo junto con sus dos hijos de los hermanos Gecko (George y Quentin) ambos menores y viendo un espectáculo como ese, no puede quitar los ojos de la Hayek mientras se contonea delante de él.
Mención especial merece Juliette Lewis , incómoda al principio pero curiosa más adelante viendo el poder que tiene la bailarina sobre los hombres y tomando buena nota de ello (como intenta hacer al final de la película con el propio George).
Para ver una y otra vez.
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