En 2001 se estrenó la película A todo gas, más conocida a nivel internacional por su título en inglés The Fast and the Furious.
No es que nadie diese un duro por ella en su estreno pero prácticamente toda la industria pensaba que estaba dirigida a un público muy concreto y que no pasaría de ahí. La idea era atraer a los jóvenes amantes del tunning y de los coches rápidos aderezándolo con chicas guapas, música hip-hop/rap, algo de acción y la clásica trama romántica. De hecho en el reparto sólo había caras pseudo-conocidas con necesidad de revitalizar su carrera. Vin Diesel apenas había triunfado como protagonista con Pitch Black, el malogrado Paul Walker buscaba algo de reconocimiento en la pantalla grande después de ser el filón para adolescentes en series de televisión y a Michelle Rodríguez ni siquiera se la conocía todavía.
Nadie pensaba que la cosa podía funcionar, y ni siquiera después de haber cosechado un gran éxito con la primera, la mitad del reparto tenía tan poca fe en la franquicia que se bajaron del carro para la secuela.
En la película de 2003 A todo gas 2, no aparecen ni Vin Diesel, ni Michelle Rodríguez, ni la mayor parte del reparto de la primera parte. Repite Paul Walker, le secunda, aunque no canta, Tyrese Gibson y les rodean nuevamente de coches rápidos, chicas guapas, música hip-hop/rap, algo de acción y la típica historia de amor. Las chicas guapas son Eva Mendes (sobre la que también recae el peso de la historia “más o menos” de amor de la peli) y Devon Aoki (en aquellos entonces todavía “top-model” iniciando su corta carrera como actriz). Y la música hip-hop/rap la puso Ludacris que además se ganó un papel secundario en la película y se encargó del sencillo promocional de la BSO de 2 Fast 2 Furious (2013), lanzada como promoción de la propia película.
Y el videoclip es exactamente lo mismo que la película: coches, raperos, chicas guapas, un par de escenas de la película aquí y allá con los protagonistas y algo de acción. En una laaaarga carrera ilegal compiten Ludacris, Tyrese Gibson, Devon Aoki, Paul Walker, Eva Mendes y alguno más de relleno, perseguidos eventualmente por la policía, hasta que termina ganando, evidentemente, Ludacris.
El videoclip, a su manera, homenajea de manera bastante evidente una película mítica de los años 80 como fue Los locos de Cannonball (1981) que tuvo su secuela en 1984 y que, a su vez, parodiaba la película Cannonball (1976) protagonizada por David Carradine.
En los EE.UU. se organizó una carrera ilegal de Este a Oeste del país para protestar contra el límite de velocidad establecido en las 55 m/h. El nombre “Cannonball” homenajea a un motorista de primeros del S.XX que recorrió varias veces el país y cuyo apodo era precisamente ese.
En la película del 81, los protagonistas se paran en numerosas ocasiones (no es una carrera de velocidad como las que se ven en A todo gas 2), ven cómo les adelantan mientras ellos están parados por algún motivo, engañan a la gente para quedarse con sus coches, y hasta compiten con vehículos que no son de carreras para librarse de la presión de la policía.
Esto se ve muy claro en el videoclip porque además de los coches tuneados de los protagonistas, participa un carrito de helados, sobre todo si tenemos en cuenta que en la película de Los locos del Cannonball, los protagonistas (Burt Reynolds, Dom DeLuise y Farrah Fawcett) realizan la mayor parte del recorrido conduciendo una ambulancia.
VALORACIÓN
En aquellos entonces, principios de los 2000, nadie podía imaginarse que las películas de "Fast & Furious" se convertirían en una de las sagas más exitosas de la historia del cine. Demasiados clichés juntos (los raperos con su música, su chulería y su postureo, las chicas despampanantes presentadas como facilonas, los coches ultratuneados, las carreras ilegales…) que continuaron en la secuela y que se estrellaron con la tercera, terminaron suavizándose y reconvirtiéndose en lo que hoy en día son las señas de identidad de la franquicia.
El videoclip es justamente eso, coches, chicas, postureo, raperos exagerando sus historias y movidas de raperos, presentando lo ilegal como un juego divertido y a la policía como los tontos a los que es muy fácil despistar y que son (y serán por siempre) incapaces de detenerte.
Así que si te gusta el videoclip te gustará la película y viceversa y si no te gusta el videoclip no te gustará la película y viceversa. Ni más ni menos.
En los EE.UU. se organizó una carrera ilegal de Este a Oeste del país para protestar contra el límite de velocidad establecido en las 55 m/h. El nombre “Cannonball” homenajea a un motorista de primeros del S.XX que recorrió varias veces el país y cuyo apodo era precisamente ese.
En la película del 81, los protagonistas se paran en numerosas ocasiones (no es una carrera de velocidad como las que se ven en A todo gas 2), ven cómo les adelantan mientras ellos están parados por algún motivo, engañan a la gente para quedarse con sus coches, y hasta compiten con vehículos que no son de carreras para librarse de la presión de la policía.
Esto se ve muy claro en el videoclip porque además de los coches tuneados de los protagonistas, participa un carrito de helados, sobre todo si tenemos en cuenta que en la película de Los locos del Cannonball, los protagonistas (Burt Reynolds, Dom DeLuise y Farrah Fawcett) realizan la mayor parte del recorrido conduciendo una ambulancia.
VALORACIÓN
En aquellos entonces, principios de los 2000, nadie podía imaginarse que las películas de "Fast & Furious" se convertirían en una de las sagas más exitosas de la historia del cine. Demasiados clichés juntos (los raperos con su música, su chulería y su postureo, las chicas despampanantes presentadas como facilonas, los coches ultratuneados, las carreras ilegales…) que continuaron en la secuela y que se estrellaron con la tercera, terminaron suavizándose y reconvirtiéndose en lo que hoy en día son las señas de identidad de la franquicia.
El videoclip es justamente eso, coches, chicas, postureo, raperos exagerando sus historias y movidas de raperos, presentando lo ilegal como un juego divertido y a la policía como los tontos a los que es muy fácil despistar y que son (y serán por siempre) incapaces de detenerte.
Así que si te gusta el videoclip te gustará la película y viceversa y si no te gusta el videoclip no te gustará la película y viceversa. Ni más ni menos.
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